10 experimentos científicos fáciles para niños de Primaria
¡Hola! ¿A vuestros hijos les encanta hacer experimentos? ¿O estáis buscando actividades de ciencias para trabajar en clase de una forma más divertida?
Hoy os propongo 10 experimentos científicos fáciles para niños de Primaria que podéis realizar en casa o en el aula utilizando materiales cotidianos.
Vamos a descubrir por qué flotan algunos objetos, cómo funciona la electricidad estática, de qué manera transportan agua las plantas y qué sucede cuando mezclamos determinadas sustancias.
En cada experimento encontraréis los materiales necesarios, las instrucciones paso a paso y una explicación sencilla de lo que ocurre.
Además, os daré algunos consejos para que las actividades salgan bien y podáis aprovecharlas para despertar la curiosidad científica de los niños.
¡Vamos a experimentar!
¿Qué aprenden los niños haciendo experimentos científicos?
Los experimentos son una de las mejores formas de acercar la ciencia a los niños porque les permiten aprender a través de la experiencia.
No se trata solamente de mezclar ingredientes y ver qué sucede. Cada experimento es una oportunidad para hacerse preguntas, plantear posibles respuestas y comprobar si nuestras ideas eran correctas.
Con estas actividades podemos trabajar:
- El pensamiento científico: aprender a formular hipótesis y comprobarlas.
- La observación: prestar atención a los cambios que se producen.
- El razonamiento lógico: relacionar causas y consecuencias.
- La paciencia: algunos experimentos necesitan varias horas o días.
- La expresión escrita: registrar resultados y explicar conclusiones.
- La curiosidad: descubrir que la ciencia está presente en nuestra vida cotidiana.
Además, podemos adaptar las explicaciones a la edad de los niños. En los primeros cursos de Primaria nos centraremos en observar y describir, mientras que en los últimos podremos profundizar en los conceptos científicos.
Antes de comenzar, recordad que los experimentos deben realizarse con supervisión adulta y que los materiales utilizados no deben ingerirse.
1. El arcoíris que camina: un experimento de capilaridad

Este experimento es uno de los más vistosos y permite observar cómo el agua puede desplazarse de un recipiente a otro sin que nadie la vierta.
Materiales: seis vasos transparentes, agua, colorantes alimentarios y papel de cocina.
Cómo hacerlo:
- Colocamos seis vasos en fila y llenamos de agua los vasos 1, 3 y 5.
- Añadimos colorante rojo, amarillo y azul, respectivamente.
- Doblamos tiras de papel de cocina y las colocamos conectando los vasos.
- Esperamos varias horas y observamos los cambios.
¿Qué ocurre?
El agua asciende por el papel y se desplaza hacia los vasos vacíos. Poco a poco, los colores se mezclan y aparecen otros nuevos.
Esto sucede gracias a la capilaridad, un fenómeno relacionado con la adhesión del agua a las fibras del papel y la cohesión entre sus moléculas.
Es una actividad estupenda para trabajar también los colores primarios y secundarios.
2. El huevo que flota: descubrimos la densidad
¿Por qué un huevo se hunde en un vaso de agua, pero puede flotar si añadimos suficiente sal?
Materiales: dos vasos, agua, sal, dos huevos y una cuchara.
Cómo hacerlo:
- Llenamos los dos vasos con agua.
- Añadimos varias cucharadas de sal a uno de ellos y removemos.
- Introducimos cuidadosamente un huevo en cada vaso.
- Comparamos los resultados.
¿Qué ocurre?
El huevo normalmente se hunde en el agua dulce, mientras que puede flotar en el agua salada.
La explicación está en la densidad. Cuando añadimos suficiente sal, el agua se vuelve más densa y puede ejercer un empuje capaz de mantener el huevo a flote.
Podemos aprovechar para preguntar a los niños qué creen que sucedería si añadimos todavía más sal.
3. El globo que se infla solo: una reacción química
Este es uno de los experimentos que más suelen sorprender a los niños. ¡Podemos conseguir que un globo se infle sin soplar!
Materiales: una botella pequeña, un globo, vinagre, bicarbonato y un embudo.
Cómo hacerlo:
- Echamos un poco de vinagre en la botella.
- Introducimos una cucharadita de bicarbonato en el globo.
- Colocamos el globo en la boca de la botella.
- Levantamos el globo para que caiga el bicarbonato.
- Observamos cómo empieza a inflarse.
¿Qué ocurre?
El vinagre y el bicarbonato reaccionan y producen dióxido de carbono, un gas que ocupa espacio y llena el globo.
Podemos aprovechar para explicar qué es una reacción química y cómo algunas sustancias se transforman en otras.
Este experimento ya lo hicimos hace tiempo en casa y os lo expliqué con más detalle en el artículo Cómo inflar un globo con vinagre, bicarbonato o agua, donde podéis encontrar otras variantes.
Es importante utilizar cantidades pequeñas y no cerrar la botella con tapones rígidos durante la reacción.
4. La leche de colores: un experimento sobre la tensión superficial
Este experimento parece casi magia. Al añadir jabón a la leche, los colores comienzan a moverse y crean dibujos sorprendentes.
Materiales: un plato hondo, leche entera, colorantes alimentarios, jabón lavavajillas y un bastoncillo.
Cómo hacerlo:
- Vertemos leche en el plato.
- Añadimos unas gotas de colorante de distintos colores.
- Mojamos un bastoncillo en jabón lavavajillas.
- Tocamos suavemente la superficie de la leche.
- Observamos el movimiento de los colores.
¿Qué ocurre?
El jabón modifica la tensión superficial de la leche e interactúa con sus grasas, provocando movimientos que arrastran los colorantes.
Además de aprender ciencias, los niños pueden observar cómo cambian las formas y los colores.
5. El clip que flota: ¿puede flotar el metal?
Normalmente pensamos que los objetos metálicos se hunden en el agua, pero con este experimento podemos descubrir una excepción muy interesante.
Para que funcione mejor, utiliza un clip limpio y seco y procura que el agua esté completamente quieta. Es un experimento que requiere paciencia, ya que el clip puede hundirse si rompemos la tensión superficial.
Materiales: un recipiente con agua, un clip metálico y un trocito de papel fino.
Cómo hacerlo:
- Llenamos un recipiente con agua.
- Colocamos un trocito de papel sobre la superficie.
- Ponemos cuidadosamente el clip encima.
- Dejamos que el papel se moje y se hunda, o lo retiramos con cuidado.
- Observamos si el clip permanece sobre el agua.
¿Qué ocurre?
Si lo hacemos con suficiente cuidado, el clip puede mantenerse sobre la superficie.
Esto sucede gracias a la tensión superficial del agua, que permite sostener determinados objetos pequeños cuando la superficie no se rompe.
Podemos probar con distintos clips y observar si todos se comportan igual.
6. Las plantas que beben colores: cómo transportan el agua
¿Alguna vez os habéis preguntado cómo llega el agua desde las raíces hasta las hojas de una planta?
Con este experimento podemos observar parte de ese recorrido.
Materiales: tallos de apio con hojas, vasos transparentes, agua y colorantes alimentarios.
Cómo hacerlo:
- Llenamos varios vasos con agua.
- Añadimos unas gotas de colorante a cada uno.
- Introducimos un tallo de apio en cada vaso.
- Esperamos varias horas.
- Observamos los cambios en los tallos y las hojas.
¿Qué ocurre?
El agua coloreada asciende por los vasos conductores de la planta, llamados xilema, y puede teñir algunas de sus partes.
En este transporte del agua intervienen fenómenos como la capilaridad y la transpiración de las plantas. Los cambios pueden tardar varias horas o incluso más de un día en apreciarse.
Es una forma muy visual de explicar cómo las plantas transportan el agua.
7. ¿Qué objetos atrae un imán? Experimentamos con el magnetismo
Los imanes resultan fascinantes para los niños porque pueden atraer algunos objetos sin tocarlos directamente.
Pero ¿atraen todos los metales?
Materiales: un imán grande y distintos objetos de metal, madera, plástico y papel.
Cómo hacerlo:
- Reunimos varios objetos sobre una mesa.
- Pedimos a los niños que predigan cuáles serán atraídos.
- Acercamos el imán a cada uno.
- Clasificamos los objetos según los resultados.
¿Qué ocurre?
El imán atrae algunos materiales, como el hierro y muchos tipos de acero, pero no todos los metales.
Con esta actividad podemos introducir el concepto de magnetismo y aprender a clasificar materiales según sus propiedades.
Utilizaremos imanes grandes y evitaremos las piezas magnéticas pequeñas.
8. El globo que atrae papelitos: electricidad estática
¿Podemos mover pequeños trozos de papel sin tocarlos?
¡Vamos a comprobarlo!
Materiales: un globo, papel cortado en trocitos y una tela seca.
Cómo hacerlo:
- Inflamos el globo.
- Colocamos los papelitos sobre una mesa.
- Frotamos el globo contra una tela durante unos segundos.
- Lo acercamos lentamente a los papeles.
- Observamos qué sucede.
¿Qué ocurre?
Los trocitos de papel pueden saltar y pegarse al globo.
Al frotarlo, el globo adquiere carga eléctrica y puede atraer objetos ligeros mediante fuerzas electrostáticas.
Este experimento es perfecto para introducir la electricidad estática de una forma sencilla.
9. Una semilla que germina: observamos el crecimiento de una planta

No todos los experimentos ofrecen resultados inmediatos. Algunos necesitan paciencia y observación durante varios días.
Este es uno de mis favoritos para trabajar en Primaria porque permite seguir el crecimiento de una planta desde el principio.
Materiales: semillas de judía, algodón, agua y un recipiente transparente.
Cómo hacerlo:
- Colocamos algodón ligeramente húmedo dentro del recipiente.
- Introducimos una o dos semillas junto a la pared.
- Dejamos el recipiente en un lugar luminoso, sin sol directo intenso.
- Mantenemos el algodón húmedo, pero sin encharcarlo.
- Observamos los cambios durante varios días.
¿Qué ocurre?
Primero aparece una pequeña raíz. Después comienza a crecer el tallo y, con el tiempo, pueden desarrollarse las primeras hojas.
Las semillas necesitan determinadas condiciones de humedad, temperatura y oxígeno para iniciar la germinación.
En el cuadernillo encontraréis un espacio para registrar los cambios de cada día.
10. La naranja que flota: otro experimento sobre densidad
Terminamos con un experimento muy sencillo que demuestra que quitar una parte de un objeto puede cambiar su capacidad para flotar.
Materiales: una naranja y un recipiente grande con agua.
Cómo hacerlo:
- Llenamos el recipiente con agua.
- Introducimos una naranja entera, sin pelar.
- Observamos si flota.
- Sacamos la naranja y un adulto retira la piel.
- Volvemos a introducirla en el agua.
¿Qué ocurre?
¡Ojo! No todas las naranjas se comportan igual. Algunas pueden seguir flotando después de pelarlas. Esto depende de las características de cada fruta y también nos permite comparar resultados y formular nuevas hipótesis.
La cáscara contiene pequeños espacios de aire que contribuyen a reducir la densidad media de la naranja entera.
Al retirarla, cambia la densidad del conjunto y, por tanto, su comportamiento en el agua.
Podemos relacionar este experimento con el del huevo que flota y comparar ambos resultados.
Otros experimentos y recursos educativos que os pueden gustar
Si os habéis quedado con ganas de seguir investigando, en el blog encontraréis otros experimentos que hemos compartido durante estos años.
Uno de ellos es nuestro volcán de espuma casero, una actividad muy visual para observar una reacción química.
También podéis probar el experimento de por qué el agua no cae del vaso, con el que los niños pueden descubrir cómo actúa la presión atmosférica.
Y si buscáis más actividades para aprender jugando, os recomiendo visitar nuestra sección de generadores educativos y nuestros juegos educativos online.
La ciencia está mucho más cerca de lo que pensamos. A veces basta con un vaso de agua, un globo o una simple semilla para despertar la curiosidad de los niños.
¿Cuál de estos experimentos vais a probar primero? ¡Os leo en los comentarios!
M. Ángeles es economista, profesora de Economía y creadora de Aprendiendo con Julia, un blog de educación y recursos educativos para familias y docentes que publica desde hace 14 años. En él comparto imprimibles, juegos educativos, recursos para Primaria y Secundaria e ideas de ocio en familia.



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