Cómo evitar que olviden lo aprendido en verano sin hacer deberes
¡Hola! ¿Es normal que los niños olviden cosas durante el verano? Pues claro. Y es que siempre decimos las mismas cosas cuando acaba el verano y llega septiembre: «En septiembre parece que se les ha olvidado todo.»
Y, en parte, es cierto.
Después de casi tres meses sin seguir una rutina escolar, es habitual que algunos aprendizajes pierdan soltura. A este fenómeno se le conoce como «summer slide» o pérdida de aprendizaje durante las vacaciones.
La buena noticia es que no hace falta llenar el verano de cuadernos y fichas para evitarlo.
De hecho, muchas veces aprender jugando y viviendo experiencias reales resulta mucho más efectivo que hacer una página de ejercicios cada día. Ya sabéis que el lema del blog es «LO QUE SE APRENDE JUGANDO, NO SE OLVIDA«
El verano también es tiempo para descansar, aburrirse, descubrir cosas nuevas y disfrutar en familia.
La clave está en mantener el cerebro activo sin que los niños sientan que siguen en el colegio.
¿Qué suelen olvidar más durante el verano?
No todos los aprendizajes se pierden igual. Normalmente cuesta más mantener la agilidad en:
- Cálculo mental.
- Lectura fluida.
- Escritura.
- Ortografía.
- Comprensión lectora.
- Atención y concentración.
- Rutinas de trabajo.
La buena noticia es que todas estas habilidades pueden seguir practicándose de forma natural.
1. Leer todos los días… aunque solo sean 15 minutos
No hace falta imponer largos ratos de lectura. Es mucho mejor dedicar entre 10 y 20 minutos diarios a leer algo que realmente les interese.
Puede ser:
- Cómics.
- Revistas infantiles.
- Libros de aventuras.
- Curiosidades.
- Recetas.
- Instrucciones de juegos.
- Cuentos.
Incluso si todavía están aprendiendo a leer, podéis turnaros para hacerlo juntos. Lo importante es crear el hábito.
2. Aprovechar la cocina para aprender matemáticas
La cocina es una de las mejores aulas que existen. Mientras preparáis una receta podéis trabajar:
- Fracciones.
- Medidas.
- Pesos.
- Multiplicaciones.
- Lectura comprensiva.
- Organización.
- Secuencias.
Y todo ello sin que parezca una clase.
3. Convertir la compra en un juego
Ir al supermercado ofrece muchísimas oportunidades para aprender.
Puedes pedirles que:
- Calculen cuánto costarán varios productos.
- Comparen precios.
- Lean etiquetas.
- Busquen ofertas.
- Calculen descuentos sencillos.
- Organicen la lista de la compra.
Sin darse cuenta estarán utilizando matemáticas y comprensión lectora. ¿Podéis imprimir la lista de la compra que tenéis en el blog, leerán, escribirán… y así nos ayudan.
4. Escribir con un propósito
Muchos niños rechazan escribir porque lo asocian a hacer deberes. Sin embargo, escribir tiene mucho más sentido cuando existe un motivo real.
Algunas ideas son:
- Escribir una postal.
- Llevar un diario de verano.
- Inventar un cuento.
- Crear un periódico familiar.
- Hacer la lista para las vacaciones.
- Escribir la receta favorita.
- Diseñar un cómic.
5. Practicar cálculo mental jugando
No hacen falta fichas. Los juegos de mesa son grandes aliados.
Algunos ejemplos:
- UNO.
- Dobble.
- Rummikub.
- Yahtzee.
- Monopoly Junior.
- Sushi Go.
- Trió.
También funcionan muy bien los dados, las cartas o simplemente inventar pequeños retos durante un viaje en coche. En el blog, también tenéis muchos juegos imprimibles para descargar, jugar y aprender de un modo divertido. Puedes ver algunos aquí (tendrás que ir pasando páginas y buscando porque tras tantos años publicando hay muchos…)




6. Salir a explorar la naturaleza
El verano es perfecto para despertar la curiosidad. Podéis observar:
- Insectos.
- Plantas.
- Huellas.
- Rocas.
- Estrellas.
- Nubes.
Después podéis buscar información juntos o completar un pequeño cuaderno de observación. Así trabajan ciencias, lenguaje y capacidad de observación al mismo tiempo.
7. Dejar que se aburran
Aunque parezca extraño, el aburrimiento también enseña.
Cuando no tienen todo el tiempo planificado:
- Inventan juegos.
- Resuelven problemas.
- Organizan ideas.
- Desarrollan la creatividad.
- Aprenden a entretenerse solos.
No hace falta llenar cada minuto de actividades.
8. Hablar mucho
Las conversaciones son una herramienta educativa muy potente.
Pregúntales:
- ¿Qué ha sido lo mejor del día?
- ¿Qué has descubierto hoy?
- ¿Qué harías diferente?
- ¿Cómo solucionarías ese problema?
- ¿Qué crees que pasará mañana?
Sin darse cuenta estarán desarrollando vocabulario, razonamiento y expresión oral.
9. Aprender con pequeños retos diarios
No hace falta dedicar una hora. Con 15 o 20 minutos al día es suficiente.
Puedes proponer retos como:
- Leer 10 páginas.
- Resolver un acertijo.
- Aprender una palabra nueva.
- Preparar una receta.
- Construir algo con piezas.
- Hacer un experimento. Os dejo nuestro cuaderno de observación con algunas ideas.
- Resolver un puzle.
La variedad mantiene la motivación.

10. Recordar que descansar también forma parte del aprendizaje
A veces sentimos la presión de que nuestros hijos aprovechen cada minuto del verano.
Pero descansar también es necesario. Dormir bien, jugar libremente, pasar tiempo con la familia o simplemente disfrutar del verano ayuda a volver al colegio con más energía y motivación.
No se trata de convertir las vacaciones en una prolongación del curso, sino de seguir aprendiendo de una forma mucho más natural.
Mi consejo
Si tuviera que elegir una única rutina para todo el verano sería esta:
- 15 minutos de lectura.
- Un pequeño reto diario.
- Mucho juego libre.
- Conversaciones en familia.
- Experiencias nuevas.
Con eso es más que suficiente para mantener activos muchos aprendizajes sin renunciar a disfrutar de las vacaciones.
Porque el verano también es una oportunidad para aprender… solo que de otra manera.
Descarga gratuita
He preparado un Calendario de actividades de verano con propuestas sencillas para cada día de la semana. Incluye retos de lectura, cálculo, creatividad, ciencia y movimiento para mantener el aprendizaje de forma divertida y sin necesidad de hacer deberes tradicionales.
Puedes imprimirlo y colocarlo en un lugar visible para ir completando las actividades en familia.

Soy madre, economista, profesora de economía y bloguera. En este blog escribo sobre mis andanzas como madre, ocio, manualidades, juegos, imprimibles y todo lo que se me pasa por la mente. Aunque todos los que siguen el blog me llaman Julia, la que da nombre al blog era mi bisabuela, una gran persona y maestra.




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