Cómo estudiar para un examen tipo test: estrategias que realmente funcionan

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¡Hola! Muchos estudiantes creen que los exámenes tipo test son más fáciles porque las respuestas están delante. Sin embargo, cualquiera que se haya enfrentado a uno sabe que pueden resultar muy engañosos. A veces dos opciones parecen correctas, otras veces una palabra cambia completamente el significado de una respuesta y, en ocasiones, los nervios juegan malas pasadas.

Por eso, estudiar para un examen tipo test requiere una preparación diferente a la de un examen de desarrollo. En este artículo te explico las técnicas que mejor funcionan para afrontar este tipo de pruebas con más seguridad y mejores resultados.

¿Qué tiene de diferente un examen tipo test?

En un examen de desarrollo basta con recordar la información y explicarla con tus palabras. En cambio, en un tipo test debes ser capaz de:

  • Reconocer la respuesta correcta entre varias opciones.
  • Detectar pequeños matices.Diferenciar conceptos parecidos.
  • Recordar detalles concretos.
  • Gestionar el tiempo correctamente.

Por este motivo, releer apuntes una y otra vez suele ser insuficiente.

consejos para estudiar un examen tipo test

Error número uno: estudiar solo leyendo

Uno de los errores más frecuentes consiste en leer el libro o los apuntes varias veces pensando que así se memorizará mejor.

El problema es que leer produce una sensación de familiaridad. Cuando vuelves a ver la información parece que la conoces, pero eso no significa que seas capaz de recordarla durante el examen.

Para preparar un tipo test necesitas poner a prueba tu memoria constantemente.

Utiliza la recuperación activa

La recuperación activa consiste en intentar recordar la información sin mirar los apuntes.

Por ejemplo:

  • Cierra el libro.
  • Escribe todo lo que recuerdes sobre un tema.
  • Responde preguntas de memoria.
  • Explica el contenido en voz alta.

Este sistema obliga al cerebro a recuperar la información y fortalece mucho más el aprendizaje.

Convierte los apuntes en preguntas

Una de las técnicas más eficaces es transformar cada apartado del tema en preguntas.Por ejemplo:

En lugar de leer: «La fotosíntesis es el proceso mediante el cual las plantas fabrican su alimento».Pregúntate: «¿Qué es la fotosíntesis?¿Qué necesitan las plantas para realizar la fotosíntesis?¿Qué productos se obtienen?»

Este método se parece mucho a la forma en que se presentan las preguntas en un examen tipo test.

Practica con tarjetas de estudio

Las flashcards son especialmente útiles para este tipo de pruebas. En una cara escribe la pregunta. En la otra, la respuesta.

Por ejemplo:

  • Pregunta: ¿Cuál es la capital de Italia?
  • Respuesta: Roma.

Las tarjetas permiten realizar repasos rápidos y detectar fácilmente los conceptos que todavía no dominas.

Haz simulacros de examen

Si tienes acceso a exámenes de otros años o puedes crear tus propias preguntas, aprovéchalo.

Los simulacros ayudan a:

  • Detectar errores.
  • Familiarizarse con el formato.
  • Controlar el tiempo.
  • Reducir los nervios.

Además, permiten identificar qué temas necesitan más repaso.

Cuidado con los detalles

En los exámenes tipo test suelen aparecer respuestas muy parecidas. Por eso es importante prestar atención a palabras como nunca,ninguno, exclusivamente o siempre. Ahí está la trampa…

Muchas veces una sola palabra convierte una afirmación correcta en incorrecta.

Utiliza repasos espaciados

No estudies todo el día antes del examen. Es mucho más eficaz repartir los repasos. Por ejemplo:

  • Primer repaso el mismo día.
  • Segundo repaso dos días después.
  • Tercer repaso una semana después.
  • Último repaso antes del examen.

Este sistema ayuda a consolidar la información en la memoria a largo plazo.

Cómo responder un examen tipo test

La preparación es importante, pero también lo es la estrategia durante el examen. Lee la pregunta completa, ya que muchos errores se producen por responder demasiado rápido. Además, es importante leer siempre la pregunta entera antes de mirar las opciones.Muchas veces contestamos antes de acabar de leer las posibles respuesta y es un gran error.

Aunque no sepas la respuesta correcta, muchas veces puedes eliminar una o dos opciones claramente incorrectas. Esto aumenta tus probabilidades de acertar.

Si una pregunta te bloquea, pasa a la siguiente. Volver más tarde suele ayudar a verla con mayor claridad. También es muy importante revisar antes de entregar el examen. A veces se detectan errores simples que no habías visto con las prisas y los nervios.

¿Conviene arriesgar cuando penalizan los fallos? Pues depende del sistema de corrección. Si los errores restan puntos, conviene calcular si compensa responder al azar. Cuando tengas dudas entre dos opciones, suele ser más razonable contestar que dejarla en blanco. Sin embargo, si no tienes ninguna idea, puede ser mejor no arriesgar.

Recuerda que los exámenes tipo test no premian a quien más veces ha leído los apuntes, sino a quien mejor ha entrenado su capacidad para recordar y diferenciar conceptos.

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Soy madre, economista, profesora de economía y bloguera. En este blog escribo sobre mis andanzas como madre, ocio, manualidades, juegos, imprimibles y todo lo que se me pasa por la mente. Aunque todos los que siguen el blog me llaman Julia, la que da nombre al blog  era mi bisabuela, una gran persona y maestra.

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