De visita a la fábrica de Caldos Aneto ¿Son tan naturales?

¡Hola! El pasado lunes 16 de septiembre tuve el placer de que me invitaran a ver la fábrica de Caldos Aneto por dentro, ver sus huertos, sus procesos de elaboración de los caldos y todo!! Y cuando digo todo es que nos paseamos bien por las instalaciones y hasta comimos en el comedor de los empleados.

Ya sabéis que soy fan de sus caldos y que muchas veces pongo recetas con sus caldos o fotos de cuando cocino en casa por Instagram. Y sí, son caros, pero es que lo bueno hay que pagarlo. No es lo mismo comprar algo que viene de un concentrado que hacen máquinas, que algo natural y que hacen personas. Personalmente, prefiero lo segundo… Y no es comparar con nadie. Hablo en general y con visión de contabilidad de costes… Ya sabéis que la cabra tira para el monte y me sale mi vena de empresariales jajaja

Pues a lo que iba. Fue un día bastante largo e intenso. Salí de casa a las 5 y media de la mañana para ir al aeropuerto y coger un vuelo a Barcelona. La fábrica de Aneto se encuentra en un pueblo llamado Artés. Allí me recogió en el aeropuerto un señor muy agradable con un cartel de Aneto.

En el aeropuerto me encontré con María de Pañales y más, Blanca de Mimos para mamá y con Piedad de Mamás Chrerokee. Me encantó pasar el día con ellas y acabé con dolor de mandíbula de reírme en el aeropuerto a la vuelta… Son increíbles. Juntas fuimos a Barcelona a recoger a  Anaís de Bake or Die, que me encantó conocer y que me parece un cielo.

Una vez que llegamos a las instalaciones de Aneto, nos encontramos con Noe de Nonell Family y con María de con M de madre, que me cayeron muy bien. A María ya la conocía por su Instagram y he confirmado lo agradable que es.

Pus eso, allí nos esperaba Josep, del departamento de Marketing de Aneto. Os puedo decir que es un gran anfitrión y que nos enseño y explicó todo al detalle.

Primero nos fuimos a ver uno de los huertos ecológicos sin pesticidas de donde obtienen las verduras para sus caldos. Siempre intentan que sean de proveedores y huertos cercanos para fomentar la economía local. Además, llevan a cabo un proyecto precioso, de la mano de la fundación La Pedrera, en el que ayudan dando oportunidades de empleo a gente con necesidad o que salen de centros y les apoyan para darles la opción de un futuro mejor. Este proyecto lo llevan además a cabo en un lugar precioso. Los huertos se encuentran en un complejo con un monasterio del siglo X , que ha restaurado la fundación.

Al no usar concentrados, deben encargar su producción a un huerto de confianza para que el sabor de sus caldos no cambie y que siempre se cumplan sus estándares de calidad. Nos estuvo contando que fueron los primeros caldos en brick y que antes de ser Caldos Aneto, eran Jamones Aneto y que, obviamente,  su primer caldo fue el de jamón.

Después, volvimos a la fábrica donde hacen el caldo, lo almacenan y distribuyen. ¿Sabíais que tienen más de 20 tipos de caldos?  Mi intención es probar casi todos, porque algunos solamente lo venden en determinadas comunidades…

A la vuelta, entramos directamente a la fábrica. Lo primero que hicieron fue ponernos unas batas ideales, gorros y cubre zapatos, así como decirnos que nos quitáramos pendientes, anillos, pulseras… Después, pasamos a desinfección. Me encantó lo meticulosos que son con la higiene en la fábrica.

La primera parte del proceso, se realiza en una sala donde se reciben las verduras, se lavan, cortan y seleccionan para meterlas en unos grandes canastos (como el de la imagen de abajo), que después van directamente al interior de la olla.

El proceso es como si lo hiciéramos en casa. Las verduras las lavan y cortan personas a mano, no con máquinas. Es un proceso muy tradicional y de ahí que sea tan natural. Nos llamó mucho la atención el color y olor de las verduras. Tanto color que entraba por los ojos y daba hambre de verlas. No me extraña que estén tan buenos los caldos con la materia prima que usan.

Después pasan a la sala de cocción, donde hay 5 ollas enormes en la que varios trabajadores se encargan de meter las cestas de verduras y poner el agua al caldo, además de la carne o pescado que toque. Solamente hacen un tipo de caldo a la vez para que no pueda caer una gota del caldo de pescado en el de pollo, por ejemplo. Cuando acaban de hacer uno, limpian todo y vuelven a empezar con otro caldo.

Como os decía, el proceso es muy tradicional. Son ollas como las de casa pero con una capacidad de 3.000 litros, que es donde se realiza la cocción.

Os pongo un ejemplo, para un caldo de pollo y verduras (el más vendido),  unos 1.000 kg son de pollo y verduras, y el resto (2.000 kg) son de agua. Según vimos, una vez tapan la olla, se hace a fuego lento como en casa.

Una vez acabado el caldo, pasa por unos tubos que lo enfrían y calientan varias veces para matar cualquier microorganismo vivo que pueda quedar. De ese modo, se aseguran de que sus caldos están en condiciones óptimas para su consumo y que mantenga sus estándares de calidad.

Nos enseñaron todo el proceso de envasado, almacenaje y hasta la preparación de los lotes de ofertas. Yo suelo aprovechar bastante cuando ponen en Supercor (es el que me pilla más a mano) lo de la segunda unidad al 70%, porque además, lo hacen en el pack que trae dos envases de caldo de pollo que tiene mejor precio también. En casa lo usamos mucho.

Después de ver toda la fábrica, pasamos al comedor y nos pusimos… Madre mía… ¡Qué rico todo!

Os enseño alguna foto del menú de galets con su riquísimo caldo de Navidad… Os puedo asegurar que la soñarrera en el taxi de vuelta al aeropuerto era generalizada Jajajaja

Solamente, dar las gracias a Josep y a Aneto en general, y a Madresfera por la iniciativa, por invitarme a pasar un día tan estupendo conociendo de cerca su fábrica y sus caldos… Ahora, más que nunca, me encantan!!!


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