Procesos cognitivos: qué son, tipos y ejemplos
Los procesos cognitivos son las funciones mentales que nos permiten recibir información, interpretarla, almacenarla y utilizarla. Gracias a ellos podemos prestar atención, recordar algo que hemos aprendido, comprender un texto, hablar, resolver un problema o tomar una decisión.
Aunque pueda parecer algo complejo, utilizamos nuestros procesos cognitivos constantemente. Cuando un niño escucha las explicaciones del profesor, recuerda una palabra, resuelve una operación matemática o intenta encontrar una solución a un problema, está poniendo en marcha diferentes procesos cognitivos.
Vamos a ver qué son los procesos cognitivos, cuáles son los principales tipos y algunos ejemplos que nos ayudarán a entenderlos fácilmente.
¿Qué son los procesos cognitivos?
Los procesos cognitivos son el conjunto de operaciones mentales que intervienen cuando recibimos, procesamos, almacenamos y utilizamos información.
Dicho de una manera mucho más sencilla: son los mecanismos que utiliza nuestra mente para percibir, prestar atención, recordar, aprender, pensar, utilizar el lenguaje y resolver problemas.
Por ejemplo, imagina que un niño está leyendo un problema de Matemáticas. Para resolverlo necesita prestar atención al enunciado, comprender las palabras, recordar conocimientos anteriores, seleccionar la información importante y razonar hasta encontrar una solución.
En una sola actividad han intervenido diferentes procesos cognitivos.
¿Cuáles son los principales procesos cognitivos?
No existe una única clasificación cerrada, pero entre los procesos cognitivos que habitualmente se estudian encontramos:
- Percepción.
- Atención.
- Memoria.
- Aprendizaje.
- Pensamiento y razonamiento.
- Lenguaje.
- Funciones ejecutivas.
Estos procesos no funcionan de manera completamente independiente. En muchas actividades utilizamos varios de ellos simultáneamente.
Tipos de procesos cognitivos
Una forma habitual de explicar los tipos de procesos cognitivos es distinguir entre procesos básicos y procesos superiores.
Los procesos básicos permiten captar y manejar inicialmente la información, mientras que los procesos superiores implican operaciones mentales más complejas.
Vamos a verlos con más detalle.
Procesos cognitivos básicos
Entre los procesos cognitivos básicos podemos encontrar especialmente la percepción, la atención y la memoria.
Percepción
La percepción nos permite interpretar la información que recibimos a través de nuestros sentidos.
No se trata únicamente de ver, escuchar o tocar algo. Nuestro cerebro debe organizar e interpretar esa información para darle significado.
Por ejemplo, cuando vemos una pelota sobre una mesa no percibimos únicamente formas y colores: reconocemos que se trata de una pelota.
Atención
La atención nos permite seleccionar y concentrarnos en determinada información mientras dejamos en segundo plano otros estímulos.
Es fundamental para muchísimas tareas cotidianas y, por supuesto, también para el aprendizaje.
Un niño utiliza la atención cuando escucha una explicación en clase, sigue las instrucciones de un juego, busca una palabra concreta en una sopa de letras o intenta resolver un ejercicio.
Memoria
La memoria nos permite almacenar información y recuperarla posteriormente cuando la necesitamos.
Gracias a ella podemos recordar desde una experiencia personal hasta las tablas de multiplicar, una palabra en inglés o los pasos necesarios para realizar una tarea.
Existen diferentes sistemas y tipos de memoria, y cada uno participa de distinta manera en el procesamiento y conservación de la información.
Procesos cognitivos superiores
Los procesos cognitivos superiores implican operaciones más complejas y se apoyan en otros procesos como la percepción, la atención y la memoria.
Dentro de ellos podemos hablar del pensamiento, el razonamiento, el lenguaje y diferentes funciones ejecutivas.
Pensamiento y razonamiento
El pensamiento nos permite trabajar mentalmente con la información, relacionar ideas, establecer conclusiones y buscar soluciones.
Por ejemplo, cuando intentamos decidir cuál es el camino más rápido para llegar a un lugar o buscamos distintas formas de resolver un problema estamos utilizando el razonamiento.
Lenguaje
El lenguaje permite comprender y producir mensajes y desempeña un papel fundamental en la comunicación y en muchas actividades cognitivas.
Cuando leemos un texto, mantenemos una conversación, escribimos una historia o explicamos una idea estamos utilizando diferentes habilidades relacionadas con el lenguaje.
Funciones ejecutivas
Las funciones ejecutivas intervienen en tareas como organizar, planificar, controlar nuestras acciones, mantener información mientras realizamos una tarea o adaptar nuestra conducta cuando cambian las circunstancias.
Por ejemplo, un estudiante utiliza distintas funciones ejecutivas cuando organiza lo que necesita estudiar, decide por dónde comenzar y va comprobando las tareas que ya ha terminado.
Ejemplos de procesos cognitivos
A veces resulta mucho más sencillo comprender qué es cognitivo mediante ejemplos de situaciones cotidianas.
Cuando hacemos un puzle utilizamos la percepción para observar las piezas, la atención para buscar detalles y el razonamiento para decidir dónde colocar cada una.
Cuando leemos un cuento intervienen la atención, la percepción visual, el lenguaje, la memoria y la comprensión.
Cuando intentamos recordar dónde hemos dejado las llaves estamos utilizando nuestra memoria.
Cuando aprendemos una palabra nueva y posteriormente somos capaces de utilizarla en una conversación intervienen el aprendizaje, la memoria y el lenguaje.
Y cuando buscamos distintas soluciones para construir una torre que no se caiga utilizamos habilidades relacionadas con la planificación, el razonamiento y la resolución de problemas.
Como vemos, los procesos cognitivos están presentes continuamente en nuestra vida cotidiana.
Procesos cognitivos y aprendizaje
Los procesos cognitivos tienen una relación directa con el aprendizaje.
Para aprender algo nuevo necesitamos recibir información, prestar atención, comprenderla, relacionarla con conocimientos que ya tenemos y poder recuperarla posteriormente.
Por eso, en una misma actividad escolar pueden intervenir numerosos procesos.
Por ejemplo, al estudiar un tema un alumno necesita mantener la atención, comprender lo que está leyendo, relacionar conceptos, almacenarlos en la memoria y posteriormente recuperarlos cuando los necesite.
Actividades para trabajar los procesos cognitivos con niños
Muchas actividades que realizamos habitualmente con los niños permiten trabajar diferentes habilidades cognitivas sin necesidad de plantearlas como ejercicios específicos.
Algunas ideas son:
- Puzles.
- Juegos de memoria.
- Sopas de letras.
- Sudokus adaptados a su edad.
- Juegos de encontrar diferencias.
- Adivinanzas.
- Juegos de clasificación.
- Laberintos.
- Juegos de mesa.
- Lectura y comprensión de textos.
- Secuencias y series.
- Problemas de lógica.
- Juegos en los que tengan que seguir instrucciones.
- Actividades de planificación y resolución de problemas.
Lo interesante es variar las propuestas, ya que una misma actividad puede poner en funcionamiento varios procesos cognitivos simultáneamente.
Procesos cognitivos: resumen con ejemplos
Para verlo de una forma mucho más clara:
| Proceso cognitivo | ¿Qué nos permite hacer? | Ejemplo |
|---|---|---|
| Percepción | Interpretar información de los sentidos | Reconocer un objeto |
| Atención | Concentrarnos en determinada información | Escuchar una explicación |
| Memoria | Almacenar y recuperar información | Recordar una contraseña |
| Aprendizaje | Adquirir conocimientos y habilidades | Aprender una palabra nueva |
| Pensamiento y razonamiento | Relacionar ideas y buscar soluciones | Resolver un problema |
| Lenguaje | Comprender y producir mensajes | Leer o mantener una conversación |
| Funciones ejecutivas | Planificar, organizar y controlar acciones | Organizar las tareas de la tarde |
¿Por qué son importantes los procesos cognitivos?
Los procesos cognitivos intervienen prácticamente en todo lo que hacemos.
Los utilizamos para aprender, comunicarnos, recordar información, comprender lo que ocurre a nuestro alrededor, resolver problemas y tomar decisiones.
Además, no debemos imaginarlos como mecanismos completamente separados. Cuando realizamos una actividad cotidiana suelen ponerse en marcha varios procesos cognitivos al mismo tiempo.
Entender qué son y cómo funcionan resulta especialmente interesante cuando hablamos de aprendizaje, porque permite comprender mejor todas las habilidades que ponemos en funcionamiento incluso al realizar tareas aparentemente sencillas.
Y si hacéis actividades para mejorar la memoria, la concentración o la atención en casa… perfecto!!
M. Ángeles es economista, profesora de Economía y creadora de Aprendiendo con Julia, un blog de educación y recursos educativos para familias y docentes que publica desde hace 14 años. En él comparto imprimibles, juegos educativos, recursos para Primaria y Secundaria e ideas de ocio en familia.



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