Cómo memorizar mejor: técnicas para estudiar menos y recordar más
¡Hola! Con la vuelta a las clases llegan también los apuntes, los exámenes y esa frase que seguramente hemos escuchado más de una vez en casa: “He estudiado muchísimo y no me acuerdo de nada”.
Y es que pasar muchas horas delante de los apuntes no significa necesariamente aprender más. A veces el problema no está en cuánto estudian, sino en cómo lo hacen.
En casa estamos ya en etapa de Secundaria y cada vez veo más importante que aprendan a organizarse y descubran qué técnicas les funcionan. La cantidad de materia aumenta y limitarse a leer una y otra vez deja de ser suficiente.
¿Por qué estudio y después se me olvida?
Leer varias veces un tema puede hacernos creer que lo sabemos porque el contenido nos resulta familiar. La prueba llega al cerrar el libro: ¿somos capaces de explicarlo sin mirar?
Por eso, una parte fundamental del estudio debería consistir en intentar recordar la información sin tenerla delante.
1. Cierra el libro e intenta recordar
Después de estudiar un apartado, cierra los apuntes e intenta explicar qué acabas de aprender.
También puedes escribir en una hoja todo lo que recuerdes y comprobar después qué te ha faltado. Así detectas rápidamente qué partes necesitas repasar.
2. Convierte los apuntes en preguntas
En lugar de releer continuamente, transforma los conceptos importantes en preguntas.
Por ejemplo, en vez de leer varias veces dónde se realiza la fotosíntesis, pregúntate: ¿Dónde se realiza principalmente la fotosíntesis?
Intenta responder antes de mirar la solución.
3. Explícaselo a alguien
Esta es una de mis favoritas para hacer en casa.
Pídeles que te expliquen el tema como si tú no supieras nada. Si consiguen hacerlo con sus propias palabras, probablemente lo hayan entendido.
Y si no encuentran la manera de explicar alguna parte, ya sabemos qué necesitan repasar.
4. Reparte los repasos
Estudiar todo la tarde anterior al examen puede servir para salir del paso, pero no es la mejor estrategia para recordar.
Es preferible hacer pequeños repasos repartidos: al día siguiente, unos días después y nuevamente antes del examen.
Además, cada repaso será normalmente más rápido que el anterior.
5. Haz esquemas que realmente sirvan
Un esquema no consiste en copiar medio libro utilizando colores y flechas.
Debería contener las ideas esenciales y mostrar cómo se relacionan. Para hacerlo hay que preguntarse: ¿qué es realmente importante de este tema?
Primero entendemos y después resumimos.
6. Utiliza mapas mentales
Los mapas mentales son especialmente útiles cuando necesitamos relacionar conceptos, fechas, personajes, causas o consecuencias.
Partimos de una idea central y vamos creando diferentes ramas. De un vistazo podemos tener una visión general del tema.
7. Usa trucos para los datos difíciles
Fechas, fórmulas, listas, vocabulario… Hay datos que simplemente tenemos que memorizar.
Para estos casos funcionan bien los acrónimos, frases inventadas, asociaciones visuales o pequeñas historias. Cuanto más curiosa sea la asociación, muchas veces más fácil resulta recordarla.
8. Mezcla distintos tipos de ejercicios
Especialmente en Matemáticas, Física, Química o idiomas, no conviene hacer siempre veinte ejercicios prácticamente iguales.
Mezclar diferentes tipos obliga a pensar primero qué nos están preguntando y qué procedimiento necesitamos utilizar.
Y eso se parece mucho más a un examen real.
9. Haz pequeños simulacros de examen
Cinco preguntas, diez minutos y los apuntes cerrados.
Después corregimos y comprobamos qué sabemos realmente.
Es una forma muy sencilla de descubrir las lagunas antes del examen y centrar el siguiente repaso justo donde hace falta.
10. Utiliza el método del semáforo
Podemos clasificar el contenido según lo dominemos:
? Verde: lo sé y puedo explicarlo.
? Amarillo: lo entiendo, pero todavía dudo.
? Rojo: no lo recuerdo o todavía no lo entiendo.
La mayor parte del tiempo de repaso debería dedicarse a amarillos y rojos, no a repetir continuamente aquello que ya sabemos.
¿Y subrayar sirve?
Sí, pero subrayar debería ser solo una parte del proceso.
En lugar de:
leer ? subrayar ? volver a leer
podemos intentar:
leer ? comprender ? cerrar el libro ? recordar ? comprobar ? repasar.
Es un cambio pequeño, pero hace que el estudio sea mucho más activo.
El móvil también cuenta
No hace falta estudiar aislado del mundo, pero las notificaciones y las interrupciones constantes dificultan mucho la concentración.
Durante el estudio puede ayudar dejar el móvil fuera del alcance o activar un modo de concentración y utilizarlo durante los descansos.
Dormir también forma parte del estudio
Cuando llegan los exámenes es tentador quitar horas de sueño para conseguir más tiempo.
Sin embargo, el descanso también es importante para el aprendizaje y la memoria. Una buena organización permite evitar esas sesiones interminables la noche anterior.
Menos horas, pero mejor aprovechadas
No existen trucos mágicos para estudiar cinco minutos y sacar un diez. Aprender requiere esfuerzo.
Pero ese esfuerzo puede aprovecharse mucho mejor.
Si desde Secundaria aprenden a hacerse preguntas, explicar lo aprendido, espaciar los repasos y detectar lo que todavía no dominan, estarán adquiriendo algo mucho más importante que una técnica para el próximo examen:
estarán aprendiendo a aprender.
M. Ángeles es economista, profesora de Economía y creadora de Aprendiendo con Julia, un blog de educación y recursos educativos para familias y docentes que publica desde hace 14 años. En él comparto imprimibles, juegos educativos, recursos para Primaria y Secundaria e ideas de ocio en familia.



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