Buenos hábitos para niños: hábitos saludables y actividades para aprenderlos

buenos hábitos para niños
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Aprender buenos hábitos desde pequeños ayuda a los niños a adquirir rutinas relacionadas con la higiene, la alimentación, el descanso, el ejercicio y el cuidado personal. Y, como ocurre con casi todo, es mucho más sencillo interiorizarlos cuando forman parte de su día a día.

En casa y en el colegio podemos trabajar los hábitos saludables para niños mediante pequeños gestos cotidianos, juegos, actividades y apoyos visuales.

En este artículo encontrarás ejemplos de buenos hábitos adaptados a los niños y algunas ideas para trabajarlos de forma sencilla. Además, he preparado un póster de hábitos saludables que puedes imprimir y utilizar como recordatorio en casa o en el aula.

¿Qué son los hábitos saludables?

Los hábitos saludables son aquellas rutinas que contribuyen a cuidar nuestra salud y bienestar.

No se trata de que los niños memoricen una larga lista de normas, sino de ayudarles a comprender poco a poco por qué determinadas acciones son importantes.

Lavarse las manos antes de comer, cepillarse los dientes, beber agua o dormir las horas necesarias son pequeños hábitos que, repetidos diariamente, terminan convirtiéndose en rutinas.

10 buenos hábitos para niños

Podemos comenzar trabajando estos diez hábitos sencillos:

1. Lavarse las manos

Es especialmente importante hacerlo antes de comer, después de ir al baño, al volver de determinados lugares y siempre que las manos estén sucias.

2. Cepillarse los dientes

El cepillado diario forma parte de una buena higiene bucodental. En los niños pequeños es importante que un adulto supervise o ayude con el cepillado.

3. Beber agua

Acostumbrarse a beber agua durante el día es otro hábito saludable que podemos fomentar desde pequeños.

4. Comer alimentos variados

Una alimentación saludable no consiste en hablar continuamente de alimentos “buenos” o “malos”. Es más útil enseñar a los niños a disfrutar de una alimentación variada y equilibrada, en la que tengan cabida diferentes grupos de alimentos.

5. Comer frutas y verduras

Podemos favorecer que estén presentes habitualmente en las comidas y animar a los niños a conocer diferentes sabores, colores y texturas.

6. Moverse y jugar

Correr, caminar, bailar, montar en bicicleta, practicar algún deporte o simplemente jugar activamente son diferentes formas de mantenerse en movimiento.

Lo importante es que la actividad física forme parte de la rutina y que los niños encuentren actividades que disfruten.

7. Dormir y descansar

El descanso también forma parte de los hábitos saludables. Mantener unos horarios relativamente estables puede ayudar a establecer una buena rutina de sueño.

8. Cuidar la higiene personal

Ducharse, ponerse ropa limpia, mantener las uñas cuidadas o peinarse son pequeñas rutinas que favorecen progresivamente la autonomía personal.

9. Cubrirse al toser o estornudar

Podemos enseñar a los niños a utilizar un pañuelo o la parte interior del codo cuando tosen o estornudan y a lavarse las manos después cuando sea necesario.

10. Cuidar nuestro bienestar emocional

Los hábitos saludables no se limitan al cuerpo. Hablar de cómo nos sentimos, descansar, jugar, pasar tiempo con otras personas y pedir ayuda cuando algo nos preocupa también forman parte del bienestar.

Hábitos de higiene para niños

La higiene es probablemente uno de los primeros grupos de hábitos que podemos enseñar.

Entre las rutinas que podemos trabajar están:

  • lavarse las manos;
  • cepillarse los dientes;
  • ducharse o bañarse;
  • ponerse ropa limpia;
  • mantener las uñas limpias;
  • sonarse la nariz utilizando un pañuelo;
  • no compartir determinados objetos de higiene personal.

Una buena idea es convertir estas acciones en secuencias visuales.

Por ejemplo:

Mojar las manos ? poner jabón ? frotar ? aclarar ? secar.

Los apoyos visuales resultan especialmente prácticos para los niños que están comenzando a realizar estas rutinas de manera autónoma.

Hábitos saludables de alimentación

También podemos trabajar la alimentación desde una perspectiva educativa y positiva.

En lugar de centrar las actividades en prohibiciones, podemos enseñar a los niños aspectos como la importancia de:

beber agua, probar alimentos diferentes, incluir frutas y verduras, conocer los distintos grupos de alimentos y aprender a escuchar las señales de hambre y saciedad.

Incluso podemos convertirlo en una actividad de Ciencias.

Por ejemplo, los niños pueden clasificar imágenes de alimentos, investigar de dónde proceden o preparar un plato imaginario utilizando diferentes grupos de alimentos.

La importancia del movimiento

Cuando hablamos de actividad física con niños no tenemos por qué pensar únicamente en practicar un deporte.

También podemos:

caminar, bailar, jugar en el parque, saltar, montar en bicicleta, nadar o participar en juegos de movimiento.

La idea que podemos transmitirles es muy sencilla:

Nuestro cuerpo necesita moverse.

Para trabajar este concepto en clase podemos hacer pequeños descansos activos entre actividades o proponer juegos en los que tengan que desplazarse, saltar o imitar movimientos.

La rutina de descanso

Dormir es otra parte fundamental de una rutina saludable.

Para favorecer el descanso podemos enseñar a los niños a crear una pequeña rutina antes de acostarse.

Por ejemplo:

Preparar la ropa del día siguiente ? lavarse ? cepillarse los dientes ? ponerse el pijama ? leer un rato ? dormir.

Cada familia tendrá su propia organización. Lo importante es que los niños vayan entendiendo que el descanso también ayuda a cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente.

Buenos hábitos en el colegio

Muchos de estos aprendizajes también pueden trabajarse en el aula.

Algunos ejemplos son:

Lavarnos las manos antes de comer.

Mantener nuestro espacio ordenado.

Utilizar un pañuelo cuando lo necesitamos.

Beber agua.

Mover nuestro cuerpo.

Respetar los momentos de descanso.

Hablar cuando algo nos preocupa.

Cuidarnos y cuidar a los demás.

En Infantil y los primeros cursos de Primaria funcionan especialmente bien los pósteres y recordatorios visuales, porque permiten asociar rápidamente cada acción con una imagen.

Actividades para trabajar los hábitos saludables

Una de las actividades más sencillas consiste en preparar tarjetas con diferentes acciones y hablar sobre ellas.

Por ejemplo:

Lavarse los dientes.

Dormir.

Jugar al aire libre.

Beber agua.

Lavarse las manos.

Podemos pedir a los niños que expliquen cuándo realizan cada acción y por qué creen que es importante.

Otra posibilidad es crear un mural titulado:

Así cuidamos nuestro cuerpo

Cada niño puede dibujar una acción relacionada con el autocuidado. Después podemos unir todos los dibujos para crear un gran mural para la clase.

Juego: ¿qué hábito estoy representando?

Un niño representa mediante mímica una acción:

cepillarse los dientes, lavarse las manos, dormir, beber agua, correr…

Los demás tienen que adivinar de qué hábito se trata.

Es una actividad especialmente sencilla para Infantil y primeros cursos de Primaria.

Mi rutina saludable

También podemos entregar a los niños una hoja dividida en diferentes momentos:

Por la mañana

Durante el día

Por la tarde

Antes de dormir

En cada apartado pueden dibujar o escribir algunos de los hábitos que realizan habitualmente.

No utilizaría esta actividad como un sistema para puntuar o comparar quién tiene “mejores hábitos”, sino como una forma de identificar las rutinas que forman parte de nuestro día.

Póster de buenos hábitos para niños

Para trabajar estas rutinas de manera visual, he preparado un póster de hábitos saludables para niños que puedes utilizar en casa o en clase.

En él aparecen algunos de los hábitos que hemos visto:

Lávate las manos.
Cepíllate los dientes.
Bebe agua.
Come alimentos variados.
Muévete y juega.
Descansa.
Cuida tu higiene.
Habla de cómo te sientes.

Puedes imprimirlo y colocarlo en el aula, en el baño, en la habitación o en cualquier lugar donde pueda servir como recordatorio visual.

Aprender hábitos poco a poco

Los hábitos se construyen mediante la repetición. No necesitamos que los niños incorporen todas las rutinas de golpe.

Podemos empezar por acciones muy sencillas y aumentar progresivamente su autonomía.

Además, el ejemplo de los adultos tiene un papel importante: resulta mucho más fácil aprender que debemos beber agua, movernos o cuidar nuestra higiene cuando esas acciones forman parte de la rutina habitual de las personas que nos rodean.

Trabajar los buenos hábitos para niños mediante imágenes, juegos y situaciones cotidianas nos permite convertir algo aparentemente sencillo en un aprendizaje que pueden utilizar todos los días.

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M. Ángeles es economista, profesora de Economía y creadora de Aprendiendo con Julia, un blog de educación y recursos educativos para familias y docentes que publica desde hace 14 años. En él comparto imprimibles, juegos educativos, recursos para Primaria y Secundaria e ideas de ocio en familia.

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