Psicomotricidad infantil: qué es, objetivos y actividades para niños

Actividades de psicomotricidad infantil para niños
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La psicomotricidad infantil ayuda a los niños a desarrollar el conocimiento de su propio cuerpo, la coordinación, el equilibrio y diferentes habilidades a través del movimiento y el juego. Por eso está tan presente durante los primeros años, tanto en casa como en el colegio.

Cuando los niños corren, saltan, mantienen el equilibrio, lanzan una pelota o intentan seguir un pequeño circuito no solamente están jugando. También están aprendiendo a controlar sus movimientos, orientarse en el espacio y conocer mejor las posibilidades de su cuerpo.

Pero ¿qué es exactamente la psicomotricidad y cómo podemos trabajarla con los niños? Vamos a ver de forma sencilla qué es la psicomotricidad infantil, cuáles son sus principales objetivos y algunas actividades de psicomotricidad para niños que podemos hacer con materiales muy sencillos.

¿Qué es la psicomotricidad infantil?

La psicomotricidad relaciona el movimiento y el desarrollo corporal con otros aspectos del desarrollo del niño. A través de diferentes actividades y juegos, los niños van adquiriendo un mayor conocimiento y control de su propio cuerpo.

Durante la infancia podemos trabajar aspectos como la coordinación, el equilibrio, la orientación espacial, la lateralidad o el control de los movimientos.

Y lo mejor es que para trabajar la psicomotricidad con niños no necesitamos plantear actividades complicadas. Muchos juegos que hacemos habitualmente —saltar, bailar, lanzar una pelota o superar pequeños obstáculos— pueden convertirse en actividades psicomotrices.

Objetivos de la psicomotricidad infantil

Los ejercicios de psicomotricidad para niños pueden plantearse de muchas maneras dependiendo de su edad y de las habilidades que queramos trabajar.

Entre sus principales objetivos podemos encontrar:

  • Conocer el propio cuerpo y sus posibilidades.
  • Desarrollar diferentes destrezas motrices.
  • Mejorar la coordinación y el equilibrio.
  • Trabajar la postura y el control corporal.
  • Favorecer el desarrollo de la lateralidad.
  • Mejorar la orientación en el espacio.
  • Favorecer la atención y la concentración.
  • Desarrollar la autonomía.
  • Utilizar el movimiento como una forma de juego y expresión.
  • Favorecer la interacción con otros niños mediante actividades y juegos compartidos.

A medida que crecen podemos ir aumentando la dificultad de los ejercicios y combinar varias habilidades dentro de una misma actividad.

¿Qué habilidades psicomotrices podemos trabajar?

Cuando hablamos de habilidades psicomotrices no nos referimos únicamente a correr o saltar. Hay diferentes capacidades que podemos desarrollar progresivamente mediante el juego y el movimiento.

Algunas de las principales son la coordinación, el equilibrio, la orientación espacial, el control corporal, la lateralidad y la motricidad gruesa.

Por ejemplo, cuando un niño camina siguiendo una línea está trabajando el equilibrio y el control corporal. Si tiene que lanzar una pelota dentro de una caja, necesita coordinar sus movimientos. Y si debe recorrer un circuito siguiendo unas indicaciones, también intervienen la orientación espacial y la atención.

Podemos combinar varias de estas habilidades dentro de una misma actividad.

Actividades de psicomotricidad para niños

Una de las ventajas de trabajar la psicomotricidad para niños es que podemos hacerlo con materiales que normalmente tenemos en casa o en el aula.

Aros, pelotas, cuerdas, cojines, cajas, globos o incluso cinta adhesiva pueden servirnos para preparar juegos diferentes.

Estas son algunas ideas sencillas.

1. Circuito de psicomotricidad

Podemos preparar un pequeño recorrido utilizando cojines, aros, cuerdas, cajas u otros objetos seguros.

La idea es crear diferentes pruebas: caminar siguiendo un recorrido, pasar por dentro de un aro, saltar un pequeño obstáculo, agacharse o llegar hasta un punto determinado.

El circuito puede hacerse más sencillo o más complicado dependiendo de la edad.

2. Caminar sobre una línea

Con una cuerda o una línea marcada en el suelo podemos preparar un ejercicio muy sencillo de equilibrio.

Primero pueden intentar recorrerla caminando normalmente. Después podemos introducir variantes: caminar más despacio, hacerlo de puntillas o llevar un objeto ligero en las manos mientras realizan el recorrido.

3. Juegos con pelotas

Una pelota ofrece muchísimas posibilidades.

Podemos lanzarla y recogerla, hacerla rodar hasta un punto concreto, botarla o intentar introducirla dentro de una caja o cesta.

Variando el tamaño de la pelota y la distancia podemos adaptar fácilmente la dificultad.

4. Imitar movimientos

Un juego que no necesita ningún material.

Una persona realiza un movimiento y los demás tienen que imitarlo: levantar un brazo, tocarse los pies, ponerse de puntillas, dar un salto, girar o mantener el equilibrio sobre un pie.

Después podemos dejar que sean los propios niños quienes inventen los movimientos que los demás tendrán que copiar.

5. Bailar y quedarse quietos

Ponemos música y dejamos que los niños bailen y se muevan libremente.

Cuando la música se detenga tendrán que quedarse completamente quietos hasta que vuelva a sonar.

Además del movimiento, es una actividad que requiere prestar atención a lo que está ocurriendo.

6. Mantener un globo en el aire

El objetivo es muy sencillo: evitar que el globo toque el suelo.

Los niños tendrán que desplazarse, calcular dónde caerá y golpearlo para mantenerlo en el aire.

Podemos jugar individualmente, por parejas o intentar mantener varios globos en movimiento al mismo tiempo.

7. Saltar de un lugar a otro

Podemos colocar aros, hojas de papel o marcas en el suelo y pedir a los niños que se desplacen saltando de una a otra.

Podemos cambiar las distancias, establecer un recorrido o asignar una acción diferente a cada marca.

8. Llevar objetos de un punto a otro

Colocamos varios objetos en un extremo de la habitación y un recipiente en el otro.

Los niños tendrán que transportarlos siguiendo diferentes indicaciones: caminando despacio, sujetándolos con las dos manos, siguiendo un recorrido o superando algún pequeño obstáculo.

Es una actividad muy fácil de adaptar a diferentes edades.

Materiales para trabajar la psicomotricidad

No hace falta comprar material específico para preparar actividades de psicomotricidad en casa.

Podemos utilizar:

  • Pelotas.
  • Globos.
  • Cuerdas.
  • Aros.
  • Cojines.
  • Cajas de cartón.
  • Botellas de plástico vacías.
  • Vasos de plástico.
  • Cinta adhesiva para marcar recorridos en el suelo.
  • Papeles o cartulinas.

Lo importante es adaptar siempre las actividades al espacio disponible y a la edad de los niños, utilizando materiales adecuados y evitando obstáculos u objetos con los que puedan hacerse daño.

Psicomotricidad infantil a través del juego

Cuando mis hijos eran pequeños, muchas de estas actividades surgían casi sin plantearlas como un ejercicio. Unos cojines podían convertirse en un circuito, una pelota daba para inventar varios juegos y con un poco de música teníamos otra actividad preparada.

Y creo que precisamente ahí está una de las ventajas de trabajar la psicomotricidad infantil mediante el juego: podemos incorporarla de una forma muy natural.

No es necesario preparar siempre una actividad dirigida. Correr, saltar, bailar, jugar con una pelota o inventar recorridos también ofrecen oportunidades para que los niños practiquen diferentes movimientos y conozcan cada vez mejor su cuerpo.

Podemos ir adaptando los juegos a medida que crecen y plantearles nuevos retos para que continúen practicando la coordinación, el equilibrio y otras habilidades psicomotrices.

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M. Ángeles es economista, profesora de Economía y creadora de Aprendiendo con Julia, un blog de educación y recursos educativos para familias y docentes que publica desde hace 14 años. En él comparto imprimibles, juegos educativos, recursos para Primaria y Secundaria e ideas de ocio en familia.

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