Mini cuento con moraleja: La ciudad de los animales (Valorar lo que tienes)

Hoy toca un cuento para enseñar a los niños a valorar lo que tienen y a no querer siempre lo que tienen los demás. Todas las cosas tienen su lado bueno y positivo, sólo hay que buscarlo. Espero que os guste.

 

Era una mañana como cualquier otra la ciudad de los animales. Los animales comenzaban a despertarse, se escuchaban los pájaros, el agua de los riachuelos y las continuas quejas de algunos de los animales más caprichosos.

Los lémures vivían en una isla rodeados de agua que no se atrevían a cruzar, pero tenían muchos árboles para saltar de unos a otros y pasarlo bien. El tigre tenía una gran extensión donde correr y revolcarse, pero quería un río para poder remojarse de vez en cuando. Los cocodrilos querían un lago más profundo donde nadie los viera y las nutrias querían un lugar más soleado.

Todos vivían felices, pero siempre se quejaban los mismos. Así que un día, los lémures y el tigre decidieron cambiarse las casas. Todos estaban contentos, ya no se quejaban por las mañanas. Bueno, no les duró mucho.

Los lémures comenzaron a quejarse porque, aunque ya podía moverse por donde quisieran al no tener agua alrededor, no habría árboles desde los que columpiarse o saltar. El tigre estaba feliz en el riachuelo, se revolcaba todo el rato, pero la isla era pequeña para poder correr. Eran muy cabezones y no darían su brazo a torcer. Así que Don León, el alcalde de la ciudad, los volvió a cambiar harto de sus quejas.

Desde ese día, su casa les pacería mucho mejor y aprendieron a valorar lo que tenían.

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